Los mirobrigenses van en busca de una gargantilla de San Blas más necesaria que nunca
San Blas va a tener que aplicarse a fondo desde el primer minuto en la tarea de protección de las gargantas que tiene “encomendada” cada año cuando los mirobrigenses se ponen al cuello sus tradicionales gargantillas. Porque, según aseguraban algunos de los más veteranos, este 2012 es el año que más frío han pasado en la tradicional visita al Monasterio de La Caridad.
Todo ello debido a la ola de frío siberiano (lo que antiguamente se llamaba “invierno”) que afecta a toda España y que se dejó sentir intensamente durante la mañana del 3 de febrero. Con el termómetro rondando los 0º grados, el viento acentuaba la sensación térmica de frío. Al menos, el radiante sol permitió aliviar algo esa sensación.
Como es habitual, los actos por la festividad de San Blas arrancaron en la tarde-noche del jueves, con la hoguera a las puertas del Monasterio de La Caridad. También con el frío como protagonista, los mirobrigenses disfrutaron en torno al fuego del vino y chochos ofrecidos por los mayordomos de este año de la Cofradía. Este año han sido nada más y nada menos que 7, todos ellos hermanos: José Manuel, Luisa, María Teresa, Alberto, Guadalupe, María del Carmen y Ángel Eduardo Martín Calvarro.
La jornada del día 3, festividad de San Blas, comenzaba con la congregación de mirobrigenses en el Monasterio. A mediodía, desde la capilla del Monasterio, arrancaba la procesión encabezada por varios tamborileros. Posteriormente iban los mayordomos, la imagen de San Blas, y las autoridades eclesiásticas. Entre ellos, el canónigo de la Catedral, Ángel Olivera (no pudo asistir por inconvenientes de última hora el Obispo Raúl Berzosa). Tras ellos, miembros de la Corporación Municipal de PP y PSOE encabezados por el alcalde, Javier Iglesias, y el teniente de alcalde, Marcelino Cordero, e integrantes de la Guardia Civil y de la Policía Local.
La procesión realizó el habitual trayecto hasta Sanjuanejo, donde estaban esperando para verla los usuarios del Centro Ocupacional de Asprodes que hay en este agregado mirobrigense. La comitiva procesional tomó camino de vuelta al Monasterio. A las puertas del templo, justo en el momento en que era introducida la imagen de San Blas, los tamborileros interpretaron el himno nacional.
Una vez dentro, dio inicio la Eucaristía en la pequeña capilla del Monasterio, que estaba totalmente abarrotada. Para los que se tuvieran que quedar fuera, se habían instalado varios altavoces. Sin embargo, debido a que justo a la puerta daba la sombra, los que no pudieron entrar buscaron refugio en el sol, como por ejemplo, en la barra de bar instalada dentro del recinto.
Finalizada la misa, los que lo desearon pudieron besar la reliquia de San Blas, y justo después comenzó la venta de las gargantillas, previamente bendecidas. A un precio de 0,30 céntimos cada una, se pusieron a la venta 19.000 unidades de los más diversos colores. Justo al acabar la misa, se produjo la primera aglomeración de público para comprarlas. Algunos de ellos pudieron pasar las gargantillas por la imagen del santo, antes de que se guardara ésta tras unas verjas.
Como es habitual, los mayordomos de la Cofradía ofrecieron un almuerzo en los pasillos del Claustro del Monasterio, al que asistieron también los miembros de la Corporación Municipal, como cierre de los actos oficiales de la jornada.
A lo largo del día, el goteo de mirobrigenses fue constante, especialmente cuando los alumnos de los institutos de Ciudad Rodrigo finalizaron su jornada escolar pasadas las 14 horas. También como es tradición, la gran mayoría de los establecimientos comerciales de la ciudad cerraron sus puertas en la tarde del viernes.
Para atender a todos los mirobrigenses, un equipo de Cruz Roja estuvo en los alrededores del Monasterio. Durante la mañana realizaron las primeras intervenciones: antes de comenzar la procesión, un hombre de 76 años se cayó a la entrada de la capilla y se hizo una brecha en una ceja, mientras que durante la Eucaristía una mujer sufrió un mareo. En ambos casos, fueron atendidos en el mismo lugar de los hechos, sin requerir de traslado.
Durante la tarde, únicamente tuvieron que atender a un menor de edad que presentaba un cuadro de posible intoxicación etílica y tuvo que ser trasladado hasta el Centro de Salud y Especialidades, sobre las 18 horas.
A lo largo de la tarde, algunos con la noche ya caída, tocó el regreso a Miróbriga. Numerosos jóvenes lo hicieron en autobuses, que los dejaban en la zona del Árbol Gordo, donde llegaban con “gran algarabía” después de una intensa jornada.
Los actos de San Blas finalizarán el domingo, cuando la parroquia de Sanjuanejo acogerá una misa en recuerdo de los difuntos de la Cofradía, y la Junta General de la Cofradía. Sin embargo, el Santo seguirá trabajando hasta el Miércoles de Ceniza, día que tocará quemar las gargantillas que los mirobrigenses llevarán hasta ese momento anudadas al cuello.
Por cierto, que al final de la misa tuvo lugar el cambio de las varas de Mayordomía de la Cofradía: ejercerán este cargo en 2013 Joaquín, Agustín y Esperanza Risueño Martín, y José Antonio y Javier Sánchez Villares.
















































































¿Gargantilla necesaria?
Enhorabuena a los cofrades, querida familia mirobrigense, gracias porque con vuestro gesto habéis contribuido a conservar nuestras tradiciones, que nos hacen llevar por todo el mundo con orgullo nuestro nombre de farinatos. ¡Viva Ciudad Rodrigo, viva San Blas!
Para otro año que pongan al lado de San Blas, al inspector Gadget, para que estire el brazo, asi les damos las gargantillas para que nos las bendiga. ¡¡Cada año ponen mas lejos al Santo!!